La generación del aficionado Rayado durante el tiempo

POR :  @betogallagher

Si bien es cierto que los tiempos, las modas y las épocas cambian, de igual manera en el futbol cambia, dejando a un lado el marketing que cada día es más grande, con anuncios de marcas globales, comerciales invadiéndonos con imágenes de futbolistas del momento, quiero enfocarme al sector que mueve todo esto: el “aficionado”.

Puedo dar gracias a Dios de tener a mi abuelo y a mi padre quienes me han heredado en vida esta pasión por el club de futbol monterrey, cada que tengo la oportunidad de escuchar sus historias, anécdotas, vivencias y todo lo relacionado al club lo hago, aun y que esas historias las conozca al 100%, atesoro la emoción y la nostalgia con que las relatan, como transportándose aquellos momentos de gloria aun sin ganar nada, es ahí donde me detuve un momento y reflexioné, como es el “aficionado” actual y como ha ido evolucionando según los tiempos.

Cada generación tiene sus ventajas, áreas de oportunidad y no es mi afán criticar o señalar los tiempos actuales, es muy normal en la vida el defender la generación a la que perteneces ya que creemos que es la mejor, pero me detengo a observar la línea del tiempo y en base a lo que mis viejos me cuentan acerca de cómo se vivía el futbol en aquellos tiempos y en lo que he vivido, noto que la generación de 1945 a la de 1999 tiene algo en común, el “aficionado rayado” (con un solo título de liga) se entregaba cada 15 días en el estadio en un apoyo incondicional, el día de hoy, con términos y cantos sudamericanos influenciando nuestra cultura futbolística, se cree que exigirle al equipo es abuchear, insultar, ofender, “reventar”, en mi muy humilde opinión creo que no es así la forma de impulsar al equipo, y si bien todos nos hemos molestado con algún actuar del jugador, algún cambio o estrategia del técnico en turno,  alguna desatinada decisión de un directivo, etc. pero es ahí donde volteo hacia atrás y observo con mucho respeto como reaccionaba “la vieja guardia” ante esas circunstancias, adversidades y  la respuesta que encontré fue “MONTERREY, MONTERREY RA RA RA!”