Rayados del Monterrey : ‘Celso, la unión de las partes’

Existen futbolistas que provocan que la calidad del juego de su equipo aumente exponencialmente, esos que por sí solos ayudan al modelo de juego, gracias al entendimiento de las diversas exigencias que puede tener una gama de posibilidades durante un partido, que pueden cambiar constantemente en un deporte tan dinámico e imprevisible como es el fútbol.

El fútbol se puede entender como un todo indivisible, en el que las diferentes situaciones del juego nos ayudan como una guía para simplificar el análisis del mismo o incluso para su entrenamiento. Es un deporte en el que los comportamientos que se llevan a cabo en uno de los momentos del juego condicionan lo que veremos en el resto de los mismos.

Por ejemplo, situaciones que ocurren en la transición defensiva pueden ser; la disposición espacial, la disposición del rival, la cantidad de pases que se hacen, la zona en la que se llevan a cabo o el lugar en el que termina el ataque. O, si se roba el balón en campo rival con espacios a la espalda de la defensa rival y se cuenta con efectivos para poder atacar y generar situaciones de peligro, ¿Recuerdan el segundo gol vs Cruz Azul?

Hoy en día, el “qué pasa” es muy importante. Conocer los diferentes ciclos del juego, su dinámica intrínseca, y, como tal, tratar de entender la esencia del juego y de que la organización de los equipos sea coherente en todas las fases. Pero más que el “qué”, el entender el juego como tal, lo realmente difícil es el “cómo”.

Porque en el “cómo” no es solo la idea que pudiera tener el entrenador, y que debería basarse, fundamentalmente, en el potencial de sus jugadores y en las características de los rivales, sino que es aquello que termina plasmándose en la cancha. Los futbolistas no siempre muestran lo que pueden llegar a ser porque existen muchos factores que lo condicionan.

Para aprender a interpretar el juego se requiere de un largo proceso de entrenamiento y todos los jugadores tienen un ritmo de aprendizaje y unas necesidades distintas. Algunos necesitarán una sola sesión para aprender un comportamiento y otros, quizá, una semana o más. Unos pueden necesitar dos o tres palabras y otros, ni aún con mil son capaces de asimilar ciertos conceptos. Es por ello que evolucionar en el fútbol, en muchas ocasiones, es muy costoso aunque imprescindible.

Jugar bien al fútbol es complejo. Porque es muy difícil hacerlo que parezca fácil desde afuera. De adentro, a más de cien pulsaciones, decidir correctamente constantemente exige un gran conocimiento del juego. Hay algunos privilegiados que lo hacen a un nivel superlativo en la mayoría de las veces. Y hay otros que no sólo es que decidan bien de manera constante, sino que influyen considerablemente en las decisiones de sus compañeros y consiguen que su equipo sepa interpretar qué es aquello que necesita en cada momento del juego. Uno de ellos tiene como nombre Celso, de apellido Ortiz.

La influencia positiva de Celso en el fútbol de Rayados es indudable, lo cual no significa que en él recaiga todo pero si un buen porcentaje. Mohamed sabe que cada partido exige características futbolísticas distintas, Celso es elegible para cumplir con las necesidades requeridas. Una veces de interior, otras de doble pivote y algunas de mediocentro.

Su presencia en la cancha condiciona la dinámica de juego, ya que es un jugador que interpreta muy bien aquello que se necesita en cada situación del partido y, por ello, es pieza clave para tener el control del juego. Y tener el control del juego no necesariamente significa tener la posesión del balón durante la mayoría del partido, sino ser capaz de manejar los espacios de mayor influencia y de tener superioridades cualitativas (y también, numéricas), en los mismos, además de saber manejar los tiempos y ritmos de un partido. Saber qué hacer en cada situación. Por lo tanto, se puede ser dominador con o sin pelota, pero lo que se necesitaría en ambos casos es una manifestación clara de ciertos principios que ayuden a conseguir el objetivo.

Este control de los espacios se da mucho en los momentos en los que se posee el balón como en los que no, y como juego indivisible, la situación espacial en una fase condicionará la otra. Como lo menciona Martin Perarnau en su libro ‘Pep Guardiola. La Metamorfosis’, una correcta ubicación en el espacio (situación espacial + orientación) hace que seamos o no poseedores del balón, puede permitir realizar acciones beneficiosas para un equipo que aporten control del juego y, en caso de estar mal ubicados, esto no sería posible.

La ubicación en el espacio, tanto en ataque como en defensa, condiciona las acciones que se desarrollen en el juego.

Enseguida se muestran imágenes en donde se representa gráficamente algunos comportamientos observados y simplemente sirven como idea de la influencia que tiene Celso y se comprueba su correcta interpretación de diferentes situaciones de juego.

 temporización Ubicación

situacion + orientacion  Presión tras perdidaEspaciosverticalidad

Sin dudarlo, Celso es un buen ejemplo para representar lo que es ser un buen mediocentro y en ocasiones un buen interior, ya que el manejo de conceptos que demuestra a la hora de llevar a cabo las innumerables acciones que realiza en un partido (sea poseedor o no del balón y esté atacando o defendiendo), acostumbra a ser excelente.

El buen jugador es aquel que identifica y percibe las necesidades de sus compañeros tomando acciones para ejecutar decisiones correctas, aquel que facilita la acción posterior al compañero. Ya sea siendo buen receptor del balón cuando se le da un pase o como poseedor cuando éste debe encontrar una opción para seguir progresando en el juego.  Y Celso no es un buen jugador. Es un excelente jugador.

En el fútbol, lo importante no es correr mucho. Ni ser el más rápido a la hora de desplazarse. Tampoco ser muy dotado técnicamente. No es ser el más desequilibrante en el 1 vs 1. Es saber interpretar, qué es lo que necesita mi equipo para poder competir al mejor nivel durante los 90 minutos de partido. Es saber que lo correcto en una situación determinada puede no ser en la otra. Es comprender lo complejo que puede ser el juego. Es saber jugar. Es hacer mejores a los que tengo alrededor. Es decidir bien.

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