Rayados de Moterrey: Celso y Jesús como principio de juego

Antonio Mohamed ha sido el técnico amado y odiado en los últimos años para la afición y prensa que cubre la fuente rayada, la plantilla que le armaron durante el mercado de invierno, sumada la estancia de Pabón después de la especulación de su partida a China, han generado una presión/exigencia en el resultado, como pasa cada torneo, pero ahora también se considera algo más importante que ganar o perder: el estilo.

Seis jornadas de invicto son un síntoma de trabajos que se han hecho desde que comenzó el torneo, las diferentes variantes tácticas mostradas frente a distintos rivales también han colaborado para mantener el equilibro. El estilo de Mohamed está en ser camaleónico, en ajustar conforme a las características del rival, pero no se confundan; no lo hace para adaptarse a ellos, sino que adapta a su equipo para explotar las deficiencias que pueda presentar el contrincante de cada jornada.

Existe rotación en diferentes zonas de la cancha, desde la portería con la alternancia de Domínguez y Hugo González; la defensa central ha sido modificada de 4 a 5 sumando y restando a Nicolás Sánchez, además de que el argentino recién llegado también ha jugado desde el inicio en el lugar de Basanta por lesión; los extremos han cambiado hasta incluso crear una especie de doble lateral entre Juárez y Piris por el sector derecho. La rotación ha sido importante para ajustar frente a diferentes rivales y para mantener viva la llama de la competencia interna.

Pero uno de los puntos vitales para que Rayados esté encontrando equilibrio, solidez y ataques mucho más elaborados y menos inspiracionales tiene que ver con no mover la zona medular: Celso Ortíz y Jesús Molina han iniciado de titulares los seis partidos jugados hasta ahora, con funciones contrastantes entre ellos han sabido complementarse para recuperar la bola, para cortar el juego aéreo, para distribuir, para destruir, para tratar de salir jugando, para filtrar. Son, hasta ahora, los compañeros ideales de esa zona.

Celso tiene 69.1% de acierto de pase, mientras que Molina tiene un 70.7% en este rubro. Entre ambos, suman apenas 11 faltas (6 Ortíz, 5 Molina) lo que nos habla de una zona de contención bastante limpia; la ruta de pase entre ambos es complementaria en las zonas interiores derecha e izquierda.

 

OrtízScreen shot 2017-02-13 at 1.23.24 PM

MolinaScreen shot 2017-02-13 at 1.23.55 PM

Hubo partidos donde Monterrey rechazó totalmente el control del centro del campo (Cruz Azul), hubo otros donde priorizaron esta zona para tratar de penetrar por los carriles interiores o a partir del centro tratar de buscar a los extremos (Necaxa) y otros donde se priorizó desactivar las bandas del rival (Pumas), y en la mayoría de estos diferentes planes de juego, los dos volantes centrales colaboraron para desarrollar de forma correcta la idea.