Rayados del Monterrey: ‘La intensidad se entrena’

El buen paso del equipo no es obra de la casualidad, más allá de lo futbolístico, el modelo de juego o la idea, hay un punto que debemos ponerle la debida atención, el trabajo de la intensidad como la base de todo.

Durante la pretemporada el equipo hizo solamente una semana de playa, en donde los equipos normalmente usan este trabajo para ‘cargar el combustible’, en Rayados y en casi todos los equipos de México se acostumbra a realizar 2 o 3 semanas de cargas pesadas donde lo importante de este deporte, ‘el balón’, lo dejan para trabajos secundarios. En esa sola semana que ahora tuvo Rayados, estuve indagando sobre en qué focalizaban el trabajo, si era solamente trabajos físicos con cargas extremas o también se trabajaba con balón. La respuesta que obtuve me sorprendió al saber que el trabajo se enfocaba al aspecto físico, pero ahora combinado con trabajos de balón. Podría haberse optado por un equilibrio entre los parámetros físicos y la preparación del modelo de juego a desarrollar. Este tipo de entrenamiento se le llama, entrenamiento integrado mixto’.

Siendo solo una semana de playa y el resto de la pretemporada donde el balón era protagonista me hace pensar que lo que se buscaba era priorizar una serie de objetivos en la planificación de una temporada para tener a los jugadores en disposición de competir al máximo nivel durante el mayor tiempo posible.

En estas fechas, hay premisas como son encontrar un rendimiento regular entre el 70-80% de nivel físico durante la temporada, la ausencia de lesiones musculares que impiden la continuidad en los entrenamientos y un aspecto muy importante, alcanzar dos picos de rendimiento a lo largo de la campaña, por ejemplo, a mitad de campaña cuando por lo regular son fechas FIFA y ayudan a la recuperación del equipo promoviendo el descanso activo tras el primer pico de forma.

Basándonos en el modelo de juego que plasman los equipos del Turco y que ahora, con el 1-4-3-3 que desde la pretemporada han venido practicando, debemos otorgarle una importancia clave a la pretemporada, ya que no fueron salvajes en lo físico, ese entrenamiento triple durante todo el trabajo de playa es malo para los jugadores porque solo consigues fatigarlos y que lo estén pagando durante los primeros cinco partidos. Lo ideal es prepararse para el primero exclusivamente. Y luego para el segundo. No se puede realizar una pretemporada de 2 semanas seguidas en 2 o 3 turnos sin tocar un balón. Perjudica y no es útil. “No por cargar más las pilas duran más”.

Ahora bien, hay un tema en el cual, y por la naturaleza del juego que aplica Mohamed a sus equipos para la recuperación rápida, es el tema de la intensidad. Sin embargo, habría que definir bien que es la intensidad en el fútbol. Mucho se cree (erróneamente) que la intensidad, es estar corriendo a máxima velocidad durante un partido, se piensa que es no dejar de correr y meterle huevo como concepto llano y ligero. Dice Vitor Frade, fundador de la metodología de entrenamiento de la periodización táctica, que la intensidad solo se refleja cuando se relaciona a la concentración. Esta metodología se enfatiza en el nivel de concentración como parámetro de intensidad, resaltando la saturación mental como limitador de rendimiento por encima de la forma física.

Desconozco si el trabajo de entresemana en Rayados se tenga algo de esta metodología de entrenamiento, pero se ven signos de ese trabajo (o al menos situaciones simuladoras preferenciales) ya que la periodización táctica pone énfasis en la asimilación de una forma de jugar (4-3-3), en sus principios: organización de la defensa (defensa menos goleada y que menos le llegan); del ataque (equipo más goleador); y de los principios que son sus fronteras, es decir en la forma de cómo se transita de un momento al otro (transiciones rápidas para llegar al arco rival), siendo que esto solo se hace con concentración.

En el siguiente video se observa la fase ataque-defensa, la recuperación de balón y la concentración que se tiene aquí, mientras Jona Gzz. va y somete el rival, Pato y Celso se coordinan cuidando su espalda con las ayudas flotantes. Y cuando Celso va y somete, Jona y Pato fijan posiciones y así con Pato cuando va. Un equipo, que, en un determinado momento, ante una determinada situación, todos los jugadores piensen y reaccionen de manera idéntica ante un mismo problema del juego.

José Mourinho comentaba que la fatiga más importante en el fútbol es la fatiga central y no la física. Cualquier equipo profesional mínimamente entrenado, desde el punto de vista energético, acaba por resistir, con más o menos dificultad, a aquello que es el juego. Ahora, la fatiga central es aquella que resulta de la capacidad de estar permanentemente concentrado y, por ejemplo, de reaccionar inmediatamente y de forma coordinada ante la pérdida o recuperación del balón.

La planificación va a estar marcada por el modelo de juego, otra de las definiciones de la periodización táctica es la organización que presenta un equipo en cada momento del juego, y lo hace de forma regular. Por otra parte, el ritmo no es una cuestión solamente física, el ritmo pasa a ser consecuencia de una filosofía de trabajo siempre por debajo a la forma de jugar que se pretende que es lo que posibilitará a cómo saber presionar, a saber, atacar y defender, tener buenas transiciones, etc.

Por lo tanto, la intensidad es el resultado de responder en la mejor forma posible y en el menor tiempo posible a un problema del juego que se ha previsto y entrenado con anterioridad. La intensidad va de la mano con la concentración, pero no se puede estar concentrado sin haber comprendido antes los principios del modelo de juego que practica el equipo. Para ser intensos y que esto tenga sentido, es necesario tener un orden y conocer el plan colectivo. Cada jugador es intenso de acuerdo a su cometido en la cancha. Si no ha aprendido a interpretarlo antes, por mucha voluntad que tenga en ese momento, la intensidad -si es que en este caso la podemos llamar así, pues no se puede estar concentrado en algo que no se sabe- será improductiva. Para querer hay que saber lo que se quiere.

Con esto, no quiero demostrar que lo que aquí se comenta sea una verdad absoluta, sino que saco mis propias conclusiones sin que ni las modas ni los resultados momentáneos me cieguen la razón ni me predeterminen el camino por encima de mis pensamientos, ideas y sentimientos.

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