ADN9 : De las canchas a nuestros corazones

Por : Eduardo Shabot
Twitter : @EShabot17
¿Cuándo íbamos a creer todos los Rayados que un día despertaríamos con la emoción a tope por ir a agradecer y despedir a Aldo de Nigris Guajardo?
Aldo llegó a la Pandilla en 2009 entre abucheos por su pasado tigre, sin embargo poco duró esto, pues su corazón albiazul terminó por demostrar cual era su verdadero nivel ese mismo año, el año que comenzó la época dorada del Club de Futbol Monterrey.
A lo largo de esta semana han regresado a nuestra mente un sin fin de recuerdos de nuestro nueve más importante, y lo increíble es que a todos se nos pone la piel chinita con casi todos los recuerdos, pues Aldo de Nigris, de alguna forma, se encargó de llenar todos esos momentos con tanta alegría que nos resulta imposible no llorar ante la nostalgia del recuerdo.
Esta historia tiene tanto drama, que inició con el lamentable fallecimiento de su hermano, mismo que le dio una fuerza imposible de describir para jugar al futbol; La liguilla del Apertura 2009 nos hizo ser testigos del regreso de Antonio de Nigris a Rayados pero en el cuerpo de su hermano, un hermano que a partir de ese momento dejaba claro cual era su objetivo dentro de este club.
El gol “de Tano” frente al América en esos cuartos de final de ida, los dos goles a Toluca en las semifinales y el gol exactamente al minuto 9 del segundo tiempo en la final de vuelta en el Estadio Azul, eran sólo el comienzo del máximo goleador mexicano del club.
Con el tiempo los momentos fueron aumentando; el gol fantasma a Santos, el primer gol a Tigres en el Universitario, el doblete también en el clásico dentro del Tec, el gol al Chelsea en el Mundial de Clubes, y claro, la cereza en el pastel en esa final del tricampeonato de Concachampions, la noche que Aldo dejó sembrada una de las huellas más importantes en la historia de La Pandilla.
Estos son algunos de los momentos de Aldo que recordamos con más pasión, sin embargo, cada uno de los 77 goles oficiales que hizo con el equipo tienen un valor indescriptible por el mismo amor a la camiseta que ADN9 transmitió siempre que vistió estos colores, incluso sin anotar. Ver a un aficionado de Rayados ser goleador dentro de Rayados es de los mejores sentimientos que uno puede sentir, pues el legado de Aldo es tan grande, que morimos por contarle a nuestros hijos, a nuestros nietos, sobre el tercer máximo goleador de este club, el delantero que nunca dejó de pelear.
Hoy es el día de regresarle a De Nigris todo lo que hizo por nosotros; cada título, cada gol, cada asistencia, cada balón peleado, cada signo de esperanza que nos dio, cada momento único que nos hizo vivir. Por eso mismo alentémoslo hoy, se que la emoción corre también por cada una de las estrellas que estarán en la cancha, pero más que eso, debemos estar emocionados y orgullosos de ver a Aldo enfundado una vez más en la playera de rayas azules, un último recuerdo que nos dará el jugador mexicano que siempre jugó bajo los valores de esta institución, un último grito de gol de un delantero que vivía cada uno de ellos como un hincha más y de quien todos, pero absolutamente todos, estamos agradecidos. Hasta siempre Aldo, gracias por todo.