Rayados del Monterrey: ‘Basanta, el minué dentro del rondó’

Para poder disfrutar el fútbol a plenitud se requiere del interés por entender la complejidad intrínseca de esta disciplina. Por poner un ejemplo, en la disciplina de la música, el tercer movimiento del concierto para piano n° 9, en mi bemol mayor, de Wolfgang Amadeus Mozart es un rondó en mitad del cual aparece, de improviso, un minué en la bemol que con su calmada lentitud interrumpe el rondó presto. Aquellos que gusten por la música sinfónica, probablemente habrán disfrutado de este guiño del genial de Mozart en uno de sus conciertos más innovadores, pero solo lo habrá comprendido en su completa magnitud si usted “sabe” que existe dicho minué dentro del rondó. Solo lo “verá” si “sabe” que existe.

Pudiéramos trasladar esto al fútbol comprendiendo la esencia del juego. Muchas de las veces no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. Somos el conocimiento que tenemos y las palabras que usamos. Somos lo que sabemos, por lo que solo vemos aquello que sabemos.

Existen formatos en los planteamientos que pueden ser similares pero que al final resultan ser solo números, lo importante es darle vida con conceptos futbolísticos y colectivos que en la pura formación no se encontraran. El 5-3-2 entre Rayados y América eran formatos afines, pero con ideas y ejecuciones bastantes distantes.

En este partido, turco le cambió todas las preguntas al piojo que hasta antes del partido pensaba tener las respuestas. Del 4-3-3 habitual de la temporada, Mohamed planteó un crucigrama que Miguel nunca pudo resolver. Hubo un cabo suelto que tiene nombre y apellido en las situaciones del juego. José María Basanta.

La ejecución en las tomas de decisión que desempeñó el capitán rayado fue de alto desempeño. En fase defensiva cumplía para apoyar en labores de recuperación y de ofensiva (como nunca) además de ser el líder para la lectura de cuando apretar y cuando salir y desactivar el ataque del América mediante el fuera de lugar.

Para cumplir la función que el día sábado se le encomendó a Basanta no es nada sencillo. Saber discernir entre el apoyo en fase ofensiva qué más bien fue en fase ataque-defensa (por su participación en la presión alta) y su función, no cualquiera la puede ejecutar, se requiere de inteligencia y sapiencia para saber el momento exacto de turnar entre estas fases.

Este movimiento táctico que dispuso el técnico de la pandilla fue magistral, ¿pero porqué lo hizo así? Veamos el minué dentro del rondó.

América juega con solo 2 puntas muy estáticos (Oribe y Romero) quienes reciben en largo y/o juegan de pared en jugada elaborada. Lo importante era que no les llegara el balón a estos dos por lo que con Basanta adelantado a media altura (2da línea) se ganaba en superioridad numérica y posicional. Neri recorría como segundo pivote de enlace apoyando a Jona en la recuperación (siempre hubo superioridad numérica en zona medular). Pato como interno tuvo más libertad de irse al frente debido a que Stefan también ocupaba sitios de media altura, dejando solo a Montes, Nico y Fuentes al fondo teniendo también siempre superioridad numérica con el América (3 vs 2).

La intención era ‘ensuciar’ la salida del América para que no llegaran con claridad. Rayados desde 3er línea ejercía presión para obligarlos a tirarla larga ya que su intención siempre fue jugar desde el fondo. Pero América nunca supo contrarrestar esto y el resultado fue que no hilvanaban más de tres pases consecutivos.

Rayados secó todas las intenciones del América en la progresión de sus jugadas y la clave de ello fue la interpretación de juego que con el 5-3-2 o 3-4-3 en fase ofensiva el líder del torneo supo manifestarlo con conceptos como: la presión alta avanzada, superioridad numérica y posicional, basculaciones defensivas para siempre hacer el 2 vs 1 en banda, pases directos de línea en desdobles electrizantes etc.

La melodía del triunfo es del equipo siendo Basanta el minué dentro del rondó.

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