Rayados de Monterrey: ‘Jonathan González, un jugador doble A’

Jonathan Alexander González Mendoza, nació hace 18 años. No es muy alto, mide 1,75m y pesa 62 kg. No es un portento físico, no salta muy alto y tiene velocidad, sobre todo en los sprints. Es diestro, pero sin problemas de usar la zurda cuando se requiera.

Hijo de padres mexicanos, a los 14 años resultó ganador en un programa de visorias y lo buscaron muchos equipos mexicanos para formar parte de su cantera. Al final se decidió por Monterrey, donde el profe Albereto Ordaz, visor de Rayados lo seleccionó a él y otros 3 compañeros de california, siendo Jonathan el que más llamaba la atención. Tuvo un paso rápido por las categorías Sub 15, 17 y 20 hasta llegar al primer equipo.

Jonathan es un jugador que nosotros lo clasificamos como doble A, de alta proyección y desde el inicio para todo el staff estaba muy perfilado para jugar en primera división pese a su juventud. Pocas veces nos pasó ver algo así. Con la decisión del entrenador (Mohamed) sobre incorporarlo, ese proceso se hizo mucho más rápido”, comentó en una entrevista Nicolás Martelotto, director de las fuerzas básicas de La Pandilla.

Debutó en Rayados en el Ap. 2017 un viernes, 21 de Julio 2017, debido a que Jesús Molina, titular de la posición, se encontraba con la selección mexicana. Desde entonces ya no soltó el puesto, siendo pieza clave en la medular rayada. Aunque se dice que su posición natural es de medio interior, como mediocentro juega de maravilla, comúnmente en el esquema de 433, catalizador en las salidas del equipo y pieza clave en la presión alta.

Para tratar de ilustrar sus condiciones, centremos la atención en algunos de los conceptos de juego que domina el canterano.

Su relación con los defensas.

Cuando los defensas salen a perseguir el balón o al rival fuera de su área, es Jonathan quien retrocede unos metros y ocupa el puesto de defensa, tanto por derecha como izquierda.

Cuando el oponente tiene la pelota en banda y amenaza con centrar, Jona se acerca mucho a los defensores para proteger el área. Además, se encarga de seguir y marcar al contrincante que llega desde la 2da línea rival para sobrecargar la zona de remate.

Jonathan también se relaciona con los centrales en la salida del balón. Los rivales suelen marcarle o por lo menos lo vigilan de cerca, lo que provoca en que normalmente no interviene demasiado en la construcción en campo propio. Rayados por lo general, intenta salir en largo, pero frente a equipos que están muy replegados, pero presionan con dos delanteros, Jona acostumbra a retrasar su posición en salida de balón para formar línea de tres atrás.

Leer el espacio y el tiempo.

En el centro del campo, cuando Rayados no tiene el balón, Jona usa como pocos el concepto de vigilancia. Sabe interpretar quien va ser el futuro receptor del esférico. Entonces se aproxima a su zona, pero sin acercarse en exceso. De esta manera consigue algunas ventajas para el equipo las cuales son:

  • En primera ventaja, en los casos que el equipo contrario se da cuenta de su posición, Jonathan disuade el juego con ese futuro receptor, quien es normalmente la opción más favorable para el oponente y, por lo tanto, la más dañina para Rayados.

  • En segunda ventaja, en el caso mucho más común en que el rival pasa la pelota al hombre vigilado por Jona, este se encuentra a la distancia ideal para robar la pelota, abortar el ataque contrario e iniciar la jugada rayada.

  • En tercera ventaja, si el adversario es capaz de pasar la pelota a otro compañero y continuar con la jugada, Jona puede corregir fácilmente su posición porque no se habría acercado demasiado al futuro receptor. Sin descuidar el espacio a su espalda puede ir a ocupar la zona correcta antes de que el rival la haya encontrado.

Esta lectura del espacio y tiempo es uno de los aspectos que hacen de Jonathan un jugador extraordinario.

Corta y pasa.

Si el rival intenta jugar con el vigilado, enseguida se detecta una de las cualidades más sorprendentes de Jona. Tener la capacidad de cortar el pase y con el mismo gesto, a un solo toque, dar la pelota con ventaja a un compañero. Es asombroso la cantidad de veces que es capaz de convertir un corte pulcro en un pase limpio. La pelota no queda en un balón dividido sucio, sino en un verdadero pase para seguir jugando de manera rápida y limpia. Es de algunos elegidos tener a la vez una técnica y una lectura de juego tan bien dominada.

Presionar el pase atrás.

Otro de las habilidades de Jona es presionar los pases atrás. Si el rival da un pase hacia atrás y el 25 rayado se encuentra a la distancia prudente, saldrá a presionar al receptor y esto permitirá a su equipo, al mismo tiempo, subir el bloque.

El pivote que gira.

Jonathan es el pivote sobre el cual gira el equipo. Sabe antes de que reciba cuál es la situación en el lado contrario, ya que acumula información antes de que le manden el pase.

Supera líneas en el pase corto.

Posiciona su cuerpo para realizar un cambio de orientación más, para mandar un pase raso a espaldas del rival, encontrando a un compañero en superioridad posicional.

El imán que atrae los rechaces.

Cuando Rayados ataca al rival en su campo, el valor de Jona es inestimable. Parece un imán que atrae a todos los rechaces. Su capacidad para intuir por donde ira el balón, su anticipación para saber a quién pasarlo y su técnica para entregarlo a un solo toque no admiten comparación.

Así juega Jonathan González, un jugador que lo hace sencillo, todo a uno o dos toques, cortando y pasando. Si las cosas se le complican, aguanta la presión y no pierde el balón, mostrando sangre fría realmente impresionante. Tiene una lectura del juego y una técnica descomunal, hacen que parezca que uno o dos segundos antes ya sepa lo que ocurrirá. Es realmente un imán para el balón: no parece ser él quien se mueve hacía la pelota, sino todo lo contrario. Juega mucho más rápido que sus compañeros, no tanto por pierna sino mental. Y en esta virtud es donde reside la belleza de su juego…es un espectáculo verle jugar.

Durante el próximo partido, fíjense bien en Jona, aunque el balón se encuentre lejos de él. Fíjense en cómo gira la cabeza, en cómo se posiciona, en cómo tiene la maldita costumbre de hacerlo todo fácil. Disfrútenlo México…no hay otro como él.

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