Rayados de Monterrey : ¿Estamos siendo adoctrinados?

Por : Sandra Aranda

Pareciera que el objetivo de la gente alrededor es desacreditar, no solo al Club de Futbol Monterrey, sino a su gente. En algún momento todos se han sentido con la autoridad de opinar y atacar a la institución, a los colores. La gente de Rayados sabe permanecer “anónima”, dejando que las personas externas a esta pasión opinen y digan lo que les venga en gana. Sin embargo, es tiempo de alzar la voz. Es ridícula la manera en la que se busca cualquier excusa para criticar: si la gente alienta incondicionalmente son acarreados del club, pero si la gente no alienta incondicionalmente son resultadistas; si se llena el estadio la afición es tonta y conformista, pero si no se llena el estadio qué afición tan fría somos.

Vamos a hablar desde adentro, los que sabemos, los que hemos vivido paso a paso con el club desde que tenemos memoria. Es una realidad que la derrota en la final contra el vecino fue lo más doloroso que hemos vivido. También es realidad que, futbolísticamente hablando, hace falta un sistema de juego diferente para la calidad de plantel que se tiene. La directiva ha tomado pésimas decisiones e incluso ha maltratado a sus propios aficionados. ¡Todo esto es real! Pero nadie tiene derecho a decirle a un hincha cómo debe vivir su pasión o cómo debe reaccionar ante estas circunstancias.

Se quejan de un adoctrinamiento de parte del club para con sus aficionados, cuando el verdadero adoctrinamiento lo está haciendo la prensa. La gente del Monterrey ha sido apasionada e irracional (para aquellos ajenos a estos colores) desde tiempos inmemorables. Porque aún con un equipo en la quiebra la gente estuvo presente. Una cancha como el Tec, que en apariencia parecía inofensiva, la gente la convirtió en una de las más pesadas del país. Este equipo es de la gente.

Estamos viviendo uno de los momentos más dolorosos en nuestra historia, porque tuvimos la gloria a nuestro alcance y se nos fue de las manos. No vemos el resultado ni el funcionamiento que deseamos dentro de la cancha. A nuestro campeón goleador le está costando levantarse del golpe. Los de enfrente están más ocupados viendo qué sucede con nosotros para echárnoslo en cara. La directiva no está a la altura. La gente se siente utilizada por el mismo club; se nos da más un trato de clientes que de hinchas. Y encima vienen “periodistas” y nos dicen qué tipo de aficionados debemos ser.

El equipo recibió un golpe anímico muy duro, y aquí estamos nosotros para intentar levantar el barco, JUNTOS. Para hacerle ver a la directiva sus errores y a los jugadores el significado de los colores. Misma directiva que ha intentado desaparecer la zona más pasional del estadio, inflando los precios y quitándoles libertad. Somos de las aficiones más futboleras del país, y es momento de que lo noten. Queremos ver a un Carlos Sanchez peleando cada pelota, a Vangioni siendo un perro en la lateral, a Pabón tomando la batuta, a Avilés siendo un crack, a Jonathan afirmándose como figura. Ese es el mensaje que queremos dar, pero eso no va a suceder mientras estamos sentados en la sala de nuestra casa, eso va a suceder en la cancha. Muchos van a saltar del barco, y qué bueno, porque este es un filtro necesario ante el ridículo intento de la directiva por callar y dejar fuera a la afición. Es un golpe necesario.

Estoy plenamente convencida que perder esa final se puede convertir en lo mejor que nos pudo haber pasado. Porque una vez tocando fondo, solo podemos levantarnos. Pero para levantarse se necesita carácter. Van a pasar los años y esa cicatriz nos va a recordar que no somos invencibles, que aún nuestros mejores jugadores pueden fallar en los momentos clave, y que nunca se debe bajar la guardia. Por eso la gente alienta, porque van a pasar los años y los que vamos a permanecer somos nosotros. Que la directiva entienda eso, porque ellos nada más nos dejan la casa tirada cuando se van. No somos conformistas, se tiene que exigir, eso lo sabemos muy bien, pero cuando el equipo salta a la cancha son 90 minutos de aliento. Este plantel está para ganarlo todo y esta gente quiere ganarlo todo.

Deja que los periodistas y la prensa digan lo que quieran. Nos toca aguantar, porque así es el futbol. Pero que nunca se nos olvide la esencia de este club: “La grandeza de este equipo se refleja en su gente”. Que el equipo en la cancha sea un reflejo de la gente en la tribuna. Se viene una temporada en la que cada juego será objeto de la más minuciosa crítica de mucha gente. Si algo podemos hacer es mostrarle a los 11 en la cancha que nosotros comprendemos la grandeza del Club de Futbol Monterrey. Es hora de hacerles entender eso a ellos también. Este equipo tiene que despertar. “Y pobre del que quiera robarnos la ilusión”.