Rayados de Monterrey : Lo que el fútbol nos ofrece

Por: César Casillas

Twitter: @cesarcasillas_

El sábado, después de vencer por marcador de 5 goles por 1 al León,  los Rayados alcanzaron de nuevo el liderato del torneo. Curiosamente, para nosotros, la hinchada rayada, esto tiene menos valor que para los otros 17 equipos de la liga MX.

Pero, a pesar de eso,  muchos tomamos la decisión de disfrutar; de gritar los goles de esta jornada 5 como gritamos aquel gol de Dorlan en la final de vuelta . Ese gol que parecía ser más de lo que al final fue.

Porque no vamos a engañar a nadie, aún todos sentimos el sabor de la derrota bajo la lengua.

Sin embargo, ahí estuvimos.

En lo personal, me niego a esperar hasta el final de la temporada para decidir si festejo o no; para saber si valió la pena gritar cada gol… no quiero ponerle condiciones a la pasión por mi equipo ni clausulas a mi aguante.

Sé que tengo  la oportunidad de ver en nuestra cancha a uno de los mejores planteles en la historia del club. Un equipo que ayer se pudo dar el lujo de sacar a Jonathan González para meter de cambio a Carlos Sánchez, de reemplazar a Avilés Hurtado por Urretaviscaya.

La oportunidad de ver a un plantel que, dos semanas después de perder el partido más importante en la historia del club, se sacudió el desanimo para ganar la Copa Mx a pesar de qué, ellos lo sabían mejor que nadie, esto no les iba a dar ninguna gloria.

La posibilidad de ver en el campo a jugadores que decidieron quedarse en una institución en la que, por mínimo seis largos meses, iban cargar la derrota y el escarnio en sus espaldas.

Aún así, no han bajado los brazos, siguen peleando cada pelota hasta el último minuto de un partido que ya estaba ganado. Luchan deportivamente por la titularidad cada semana, desde el portero hasta el delantero.

Ahora bien, si en la cancha no se han permitido caer, ¿Por qué la tribuna debería hacerlo?

Si lo analizamos fríamente, afuera del estadio están las verdaderas derrotas…  las económicas, las amorosas, enfermedades, dolor… la frustración real que nos patea a diario en el rostro.

La vida real, la que está afuera del rectángulo verde, nos arroja siempre más derrota que triunfo… sin embargo seguimos despertando, saliendo a la calle y acostándonos a dormir esperando poder hacerlo de nuevo al día siguiente.

¿Por qué en la cancha esperamos que sea diferente?

Dudo bastante que quienes abuchearon a Avilés hace dos semanas sean, en su totalidad, esas raras excepciones triunfadoras que desconocen la derrota en su trabajo o entorno familiar. Si es así, los felicito… les envidio su vida de ensueño.

Afortunadamente, Avilés nos recordó a todos que el triunfo y la derrota sobrevienen a una sola y obligatoria acción: intentarlo.

Intentando lo suficiente algo, la victoria (a veces, de nuevo, la derrota) llegará.

Y así, jornada tras jornada, seguiremos viendo desde la tribuna como una plantilla de 11 jugadores corren y pelean el balón intentando curarse (y curarnos) de esa enfermedad llamada “derrota”.

Lo menos que podemos hacer es alentarlos y disfrutar lo que, poco a poco, el fútbol nos ofrezca.