Rayados vs Puebla: Espectáculo deprimente en la cancha y en la tribuna

Por: César Casillas

Twitter:  @cesarcasillas_

El partido del sábado en el BBVA, en que los Rayados caen tres goles por uno ante el Puebla, nos deja dos lecturas.

La primera: Los Rayados no reúnen las condiciones futbolísticas necesarias, en este Torneo Clausura 2018, para pelear los primeros lugares de la tabla.

No fue suficiente el gol de Funes Mori arrancando el encuentro; los errores defensivos que los pusieron abajo 2 por 1 en el marcador dictaron las condiciones del segundo tiempo, y dejaron al descubierto, una vez más, que cuando al Monterrey le cierran los espacios su ofensiva carece de herramientas para marcar gol.

El objetivo será calificar de la manera menos mediocre posible y esperar que, en la liguilla, los jugadores recuperen su “memoria futbolística” y puedan competir decorosamente.

La segunda lectura es aun más triste: Muchos de los abonados en el BBVA tampoco reúnen las condiciones necesarias para merecer un equipo que se encuentre posicionado arriba de media tabla.

La mezquina protesta de muchos “hinchas”, que se salieron del estadio al caer el tercer gol del Puebla; fue la cereza en el pastel para un espectáculo lamentable, dentro y fuera de la cancha.

Y el espectáculo continúo afuera del estadio, con la agresión a un representante de la prensa; también en el timeline de Twitter, con las críticas de muchos Rayados a la barra de La Adicción, por los canticos de apoyo que entonó al final del partido.

El mito de “exigirle al equipo”

Si bien es cierto que, con partidos como el del sábado, son indefendibles tanto jugadores como cuerpo técnico y directivos. Muchas veces olvidamos que estamos viendo una competencia entre 22 atletas, cuyo resultado depende de su talento y no de las 40,000 personas que, cerveza en mano,  los están mirando.

Si creen que el equipo gana porque le duelen los abucheos, o deja de ganar debido a que se relajan con sus aplausos; estamos pecando de inocentes. Olvidan detalles importantes como las primas por rendimiento, las jugosas renovaciones de contrato y las convocatorias a sus selecciones nacionales (que también les remunera económicamente).

Pesan más las exigencias económicas de sus esposas, que las de 20,000 desconocidos en la grada. Se los aseguro.

La figura del “hincha inconforme”

Cuando el aficionado deja de alentar, ya no es aficionado. Se convierte en un pseudoanalista deportivo más, en un directivo de café o director técnico de Twitter.

Sin importar cuánto les entretenga jugar al director técnico (a mí en lo personal me aburre mucho), se supone que la razón para estar en el estadio es alentar a nuestros colores.

Ver al abonado sin apoyar en la tribuna me parece más deprimente que el desempeño de Velarde o las grises actuaciones de Hugo González.

Es entendible que se sientan decepcionados cuando el esfuerzo del equipo no retribuye al gasto que representa ir al estadio; pero no son hinchas del Club de Futbol Efraín Velarde… son aficionados al Monterrey. El aliento no se debe regatear.

En fin, no puedo explicar el por qué soy Rayado, pero si puedo decir el por qué no lo soy:

No soy Rayado porque ganen, pudieran estar en el último lugar y no dejaría de ser hincha.

No soy Rayado porque tengan un estadio nuevo y reluciente.

No soy Rayado por sus directivos, técnico o jugadores; sino por el escudo.

Estando en la tribuna defendemos los colores, sin importar que los once que están corriendo en la cancha no lo hagan… si ellos no quieren cumplir con su trabajo, ellos sabrán.

Un aplauso para La Adicción; porque dentro del estadio demostraron, una vez más, que el verdadero hincha es el que alienta… los patrocinadores y los inversores son los que exigen balances positivos, esa danza de billetes no depende de unos cuantos abucheos.