Rayados de Monterrey: Dos clásicos regios, la misma pasión

Por: César Casillas

Twitter: @cesarcasillas_

En la víspera por presenciar una semana de Clásicos Regios, tanto varonil como femenil, recuerdo lo que el Clásico representaba hace años, durante la niñez que me forjó Rayado y me inyectó el hambre por ver a mi equipo jugar, frente a frente, contra el rival de la ciudad.

Clásicos que se escuchaban por la radio en voz de Roberto Hernández Jr, con goles de Sergio Verdirame y el “Tato” Noriega, con penales atajados por Rubén Ruiz Díaz.
Partidos que a veces escuchaba a lo lejos, mientras pateaba un balón en la calle junto a los vecinos. Eran los tiempos de Jorge Lankenau y los campeonatos tardaban en llegar, no así las victorias en el Derby Regio.

La rivalidad en la ciudad se acrecentó con el Clásico 51, en aquel 1996 cuando el destino quiso regalarnos ese partido para darle al rival el último empujón a la fosa. Tigres descendía a la división de ascenso y nuestra soberbia crecía cada vez más, eran Clásicos donde solo había un equipo en la cancha.

Hoy en día, está de más decir que todo ha cambiado, ya no está el viejo Estadio Tecnológico, ni Verdirame ni Ruiz Díaz; Rayados y Tigres son equipos fuertes en lo económico y en lo deportivo.

Tanto ha cambiado todo, que hoy se juega la primera Final Regia del futbol femenil y las dos aficiones están expectantes, la pasión por el Clásico Regio no distingue sexos ni categorías.

Y corrijo, si está Verdirame, solo que ahora es Pamela, su hija, quien buscará anotarles a las Tigres para reventar la tribuna con el grito de gol. El futbol espectacular de ambas escuadras pronostica una final femenil pasional, emocionante, que no decepcionará a nadie. Si acaso, dejara pesar en el
bando que pierda, pero eso es inevitable.

Por otro lado, el Clásico 116, de la jornada 17, dista mucho de ser una final, pelear el segundo lugar del torneo no se compara a lo vivido en el último Clásico Regio, durante aquella final de vuelta que sumió a Rayados en la peor crisis de identidad en su historia.

Los aficionados del Monterrey creíamos que la expectativa por el Clásico Regio 116 estaba muerta a raíz de esa derrota en la final, pero no.

Sin duda, a partir del nefasto 10 de diciembre, ha cambiado la mentalidad, estamos más contenidos, vivimos el Clásico con la calma de quien espera una revancha. Ya no somos los de las bravuconadas, los papeles cambiaron, ahora nos toca estar abajo y la dinámica necesariamente cambió.

Sin embargo, en lo personal, sigo sintiendo esa hambre por ganar al rival, y aunque una victoria este sábado no se compare, ni tenga el marco fastuoso de una final por el campeonato… lo iré a ver, lo gritaré y guardaré en mi memoria con la felicidad o el dolor que me provoque.

El Clásico Regio siempre será el partido más importante del torneo, ahora, es una oportunidad para que los Rayados afilemos los cuchillos en espera de la próxima Final Regia.