Rayados de Monterrey: El Fénix perdió una pluma

Por: Miguel Guerrero

Twitter: @Migueleguerrero.

La verdad nunca pensé escenarios para la derrota. El máximo tiempo que tuve para pensar fue en el trayecto de la puerta 10 del estadio hasta dónde mi familia aficionada al rival de aquel día iba a pasar por mi pasara lo que pasara.
Y ya pasaron 4 meses. La verdad pensé que sería peor. Y honestamente no por mí, (está comprobadísimo que sus aficionados no son muy ingeniosos para atacarnos, ni siquiera en la mejor posición en la que han estado en su vida) me preocupaba más el equipo.

De un posible doblete solo ganamos la Copa Mx, y llegaron como refuerzos solo Urreta y Albertengo. La situación pintaba para que nos quedáramos sin liguilla, con la moral por los suelos, con la institución hecha cenizas y con nosotros como aficionados resentidos de por vida.

 
Y ya pasaron 4 meses. Aquí estamos ya clasificados de nuevo. Y aunque en muchas ocasiones mi capacidad futbolística no me da para comprender algunas decisiones de nuestro ilustre entrenador, eso no va a impedir que confíe en él, en ese que nos tiene como el equipo con más puntos de los últimos 3 años.

Ese que nos ha llevado a dos finales en las que, si como en la escuela, el ganador era el que sacara mejor calificación, nosotros sacamos 95 y nuestros rivales sacaron 96.
Hay quienes ven la cara negativa de la situación, desde la perspectiva de que a Mohamed se le han traído más de 30 jugadores en tres años y que no se ha logrado más que una insípida Copa MX.
Yo prefiero verlo desde otro punto de vista. Pensar que estábamos destinados el uno para el otro y que eso va a ser lo que nos dé el empujón final para obtener una liga. Él estaba destinado a dirigirnos por que nos quedó a deber en su paso como jugador y nosotros (como institución) estábamos destinados a que nos dirigiera por ese lazo sentimental que une a Rayados con la familia Mohamed.
Quizá esta ocasión, en la que menos fe tenemos, sea la buena. Y no por suerte, sino por el hecho de que muchas veces el fútbol te paga las que te debe, siempre y cuando estés en el lugar indicado a la hora indicada. A pesar de las dudas que generó el equipo el miércoles en Tijuana, este sábado a las 21:00 puede ser, quizás, que el destino nos ponga de nuevo en el lugar y la hora que nos corresponde para poder acercarnos a conseguir un título más, y empezar a saciar esa sed que tenemos desde el 2013.
Por que para ser sinceros, no podemos olvidarnos de las raíces de este equipo, las mismas de nuestra ciudad. Trabajo duro, nunca darse por vencido y ver los obstáculos del camino como algo a lo que le sacas la vuelta y ya. Levantandose de todo lo malo que pasa. Desde descensos hasta eventos muy desafortunados. Sin quejarse y sin hacer alarde de lo que estás superando.
Simplemente trabajando. Empezando de nuevo cuantas veces sea necesario, como el Ave Fénix. Ahora me doy cuenta qué equivocado estaba en pronosticar la situación de este torneo, en el que en Enero la institución estaba en llamas, unas llamas enormes que nos iban a hacer cenizas. Terminamos el torneo en tercer lugar, tenemos la ventaja en cuartos de final de recibir la vuelta en nuestra cancha y ahora hasta jugando mal no perdemos.

 

Ahora me doy cuenta que esas llamas no lograron hacernos nada. Lo único que hicieron fue quitarle una pluma al Fénix.