Rayados del Monterrey: ‘El arte y Pizarro’

Encerrar a Rodolfo entre adjetivos es un reto mayor destinado a la melancolía, sus cualidades van más allá de la palabra. Siempre ha sido así, casi en cualquier ámbito artístico: las palabras demeritan comúnmente la obra. El fútbol no se limita a competir, jugar, rival, derrota o victoria; también cuenta con una inclinación hacía lo artístico.

Por más esfuerzos que se hagan, a las obras de arte no se les alcanza a describir, ninguna descripción, por exacta que sea, logra más allá de la plataforma del virtuosismo artístico.

Por ejemplo, El Réquiem de Mozart no se alcanza a describir…necesita ser escuchado. Con el significado de las palabras tan solo arañamos lo que envuelve la obra artística, ya que el lenguaje es una herramienta que confunde y no se comprende.

Jugadores de barrio ya poco se ven, al jugador actual le han formado de tal manera que no arriesgue la jugada educándolo a dar el pase enseguida. Pizarro es de los pocos románticos que aún nos quedan, es ese jugador atrevido, que no teme al encare, ese jugador cuyo gol no es el objetivo, sino realizar esa jugada para dejar en el camino a su rival con el sello de la casa: el regate.

Hoy en día no es muy bien visto, tal parece disfrutarse más con lo rígido de lo táctico que con el goce de un gesto técnico, de una acción poco vista, de esos detalles inverosímiles que te llevan agarrarte la cabeza con las manos, impresionados por el arte de quien lo ha ejecutado.

En su peculiar estilo de juego, Rodolfo Pizarro contiene un equipo completo de fútbol. Es un misterio indescifrable cómo ha llegado a atesorar tantas facultades distintas en sus 24 años, la profundidad de su talento se antoja insondable, inmenso, difícilmente comprensible. Pizarro es delantero y mediocampista, tiene gol y asistencia, extremo-volante, falso nueve, interior volante, creativo, cabeceador, pasador, y su mayor cualidad: regateador…principio y final del juego. El volumen de juego que dibuja en el césped a cada partido puede llegar a intimidar a quien ose retarlo en esos momentos de inspiración colosal.

Vivir actuaciones como las que nos regala Rodolfo Pizarro, cuando se atreve a bosquejar obras de artes efímeras que apenas duran para el anecdotario, inenarrables de fútbol total, honran y rinden culto al arte.

¿Pero porque hace de un arte virtuoso al fútbol Pizarro cuando la redonda la posee? Hay una explicación para ello, ‘el regate’. De los futbolistas mexicanos no hay quien sea mejor en este principio ofensivo más que él. ¿Por qué es tan importante el regate en el fútbol? Veamos.

El regate, finta a partir de la cual el poseedor de la pelota logra deshacerse del oponente.

Rodolfo Pizarro es un jugador muy desequilibrante, su mayor virtud reside en el regate, de los jugadores con mayor número en esta sub fase ofensiva (tiene una media de 41 regates exitosos por torneo, segundo jugador con más regates exitosos del torneo pasado), lo utiliza como sello distintivo en estado natural, generalmente de 2da a 3er línea para quedar en posición manifiesta, ya sea de generarse él solo el remate, o bien, realizar el pase para el remate (el torneo pasado concretó 24 pases para remate, fue el segundo jugador con mejor promedio en este rubro el torneo pasado).

Gambeta, regate, dribling o como se le quiera llamar. Decía Bielsa que la gambeta lo resuelve todo, antes de una gambeta y después de una gambeta, el escenario cambia. Es la mejor solución para eliminar oponentes. El eliminar oponentes es el elemento que genera el ataque. No se trata de ninguna otra cosa que no sea eliminar oponentes.

El fútbol y sus maravillas están por ofrecernos esos minutos imposibles de Pizarro sublime, artista inquebrantable que boceta su juego a cada que la inspiración lo atrapa con ese regate. Permítanme disfrutar y deleitarme de semejante obra de arte cada que juegue Rayados, sin intentar describirla con palabras obtusas. El fútbol también es un arte y, como a Rodolfo, hay que vivirlo con los ojos y no medirlo con las palabras.

El éxito de su estancia consistirá en determinar, con qué finta le conviene regatear a cada uno de los obstáculos que él y el equipo se propongan. Diego Alonso ha declarado que su mejor posición en la que mejor pudiera desempeñarse Pizarro es en la de interior por derecha, y yo coincido con él, en Pachuca ahí lo colocaba teniendo una participación no solo en goles sino en asistencias con muy buenos dividendos.

Pizarro, que tu mejor regate sea tu destino (Europa) y que tu nave conductora (Rayados) te lleve a él…bienvenido al hermoso mundo albiazul.

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