Rayados del Monterrey: Fanáticos nos dicen

Por: César Casillas

A días de arrancar el Torneo Apertura 2018 de la Liga MX, los renovados Rayados del Monterrey buscan ganar puntos, ganar credibilidad, ganar abonados… ganar lo perdido en los últimos tres años.

Ganar crédito con quienes, a pesar de la ofrenda que representó la cabeza de Antonio Mohamed, todavía tienen sus rencorosas espadas desenvainadas.

A raíz del partido molero del domingo, en el que perdieron la infame Copa de copas ante los Rayos del Necaxa en Carson, California; muchos aficionados ya pusieron encima de la cabeza del técnico, Diego Alonso, una pequeña y ridícula guillotina.

Ese partido, que se perdió un gol por cero con un desempeño rayado muy limitado y afectado por los cambios en el medio tiempo, era igual de humillante ganarlo que perderlo.

El mal resultado que despertó agrios comentarios en Twitter y vestiduras rasgadas en más de un hincha, se dio en una competencia que de entrada ya era bastante ridícula para nosotros.

Ganar contra Necaxa representaba tener que festejar una copa molera, en un partido indignamente preliminar, ante un estadio vacío y (por si fuera poco) minutos antes de que tu rival histórico, el que te ganó “en tu casa y con tu gente”, saliera a disputar otra copa igual de molera pero de más valor que la que estabas peleando tú.

El decir “todos los partidos hay que ganarlos” o “todas las copas son importantes” es un lugar común; la realidad es que hay partidos que no ameritan correr a un técnico ni romperse las medias del coraje. Lo bueno viene el sábado contra el Pachuca en la Liga MX.

El destino quiso que debutáramos a Diego Alonso en contra de su ex-equipo, en el estadio que fuera su casa hace apenas unos meses y frente a los aficionados a quienes les regaló una Copa de Liga (arrebatada de nuestras ansiosas manos) y una Copa de Campeones de CONCACAF (ganada a nuestro vecino incomodo).

En este escenario, habrá que arrancar con el pie derecho y defender con triunfos este proyecto.

Es hora de sacar trapos y bombos, de ponernos “la de rayas azules y blancas”, de alimentar la ilusión cada semana, de beber cerveza y festejar nuestros colores a pesar de la malaria, de sacudirnos la derrota y el desánimo para pensar/desear/soñar que este será nuestro año… que la fortuna visitará nuestra cancha para que gritemos goles que habrán de ser históricos.

Porque podrán irse todos los jugadores y los directivos y los patrocinadores y los comentaristas… al final quedamos los aficionados y nuestros colores, somos quienes nunca nos iremos.

Volverá el futbol para los que llevamos tatuada esta enfermedad llamada Rayados, para quienes nos curamos del dolor para alentar en el estadio. Para quienes vimos el Mundial de Rusia solo como un bonito preámbulo, una previa colorida para la verdadera fiesta… para el torneo de los Rayados del Monterrey. Fanáticos nos dicen.