Rayados de Monterrey: La paulatina reconciliación con la tribuna

Por: César Casillas

El sábado pasado, Rayados y Querétaro dieron un intenso partido que, si bien estuvo a punto de terminar en empate, le ofreció a la afición albiazul una de las pocas noches alegres en el último año futbolístico.

Ganar un partido en el último minuto es una sensación memorable, una película en la que el guionista hábilmente mantuvo la tensión dramática hasta la última escena.

Los invictos Rayados arrebataron los tres puntos en un espectacular contragolpe orquestado por Rodolfo Pizarro, complementado por el venenoso centro de Dorlan Pabón y culminado por el botín de su compatriota, el jugador que aun despierta sentimientos encontrados en la tribuna: Avilés Hurtado.

El colombiano es protagonista de los mejores (y los peores) momentos Rayados, sin embargo, es un jugador a quien no se le puede cuestionar su entrega y que, a pesar de la enorme carga en sus hombros, sigue provocando los gritos de gol en la hinchada.

Otro actor principal en la película del sábado fue “Nico” Sánchez, primero cometiendo un penalti que nos pondría abajo en el marcador, luego sumándose al ataque para conseguir el gol del empate y después (increíblemente) fallando el cobro penal que le daría la ventaja al Monterrey.

Quien parecía un héroe mitológico incapaz de romperse ante la presión del maldecido manchón de penalti Rayado, erró el tiro para darle mayor tensión a la dramática remontada en el minuto 90´.

Al final, la gente salió eufórica del estadio BBVA, actuaciones como estas son las que llevarán gente de nuevo a la tribuna; aunque, recordemos, no se cuenta con una plantilla para “ganar sobre la hora”, mucho menos contra la nómina de los Gallos Blancos.

Pero a la afición le gusta ver al equipo correr, pelear cada balón; el equilibrio entre líneas y el mejor control de balón llegará a su tiempo; mientras tanto, los contragolpes de Pizarro y el espectacular recorrido de Jesús Gallardo para evitar el mano a mano entre Stum y Marcelo Barovero, le dejaron a la gente un dulce sabor en la boca.

A los Rayados se les ve hambre, saben que el plantel es vasto y nadie tiene un lugar seguro; lo sabe Dorlan Pabón, quien salió de la banca para hacer diferencia; la sabe “Ponchito” González, quien fuera revelación con Mohamed y ahora tiene que empezar de cero con Diego Alonso.

El nuevo técnico de La Pandilla es directo, puntual pero mesurado; al menos así se percibe en las conferencias de prensa al final de los partidos. Será interesante escucharlo cuando los Rayados tropiecen por primera vez en la Liga o en la Copa MX, en los momentos en que debe aflorar el carácter.