¿En dónde estamos parados?

Por : Eduardo Shabot

Twitter : @EShabot17

Con la llegada de Diego Alonso como nuevo timonel de La Pandilla, comenzó una nueva era que para bien o para mal será muy distinta a la que se vivió con el Turco Mohamed.

El cambio en el estilo de juego es evidente. Uno siempre prefirió no tener el balón, y buscar a base de contragolpes, con ese poder letal en la delantera, destrozar a los rivales; situación que funcionó… siempre y cuando el rival no nos cediera a nosotros el balón, o fuera justamente Rayados quien tuviera que reponerse en el marcador.

Con Alonso es claro lo que se busca con un estilo de juego mucho más amigable con el balón, de mucha mayor construcción, pero también de mucha mayor complejidad.

Ya lo decía Di Stefano: “Para destruir basta un tipo con un martillo, pero para construir hacen falta planos y conocimiento”, ahora hay que plasmar ese conocimiento en más de 11 jugadores.

Es claro que un cambio de juego tan brutal y después de tantos años con Mohamed no se hará de la noche a la mañana, sin embargo un plantel plagado de tantas estrellas está obligado a sobresalir y Diego Alonso debe de entender eso. La presión es mucho mayor que en Pachuca y el manejo de jugadores es sumamente más complicado. El vestidor es parte del juego y hay que saber controlarlo.

Si nos vamos a los números no habría mucho que recriminar, pues marchar en segundo lugar con 16 puntos de 21 posibles, prácticamente clasificados a Octavos de Copa y todavía sin un centro delantero neto (Madrigal lo ha hecho bien pero se necesita a alguien más experimentado y que tenga mayor relación directa con el gol), deberíamos de estar tranquilos, pero en efecto, el estilo de juego no es aún el que queremos ver en esta Pandilla.

Primero que nada hay que ver las cosas positivas en un lapso tan corto como el que ha habido en este proceso. La llegada e inclusión de jóvenes en la plantilla que poco a poco sumarán minutos, el uso de mexicanos de calidad como parte del primer equipo como lo son Gallardo, Pizarro, Molina, Ponchito previo a la lesión, Jona e incluso Madrigal tras la lesión de Funes y el mayor rendimiento de Dorlan jugando por la banda teniendo en el número 20 del equipo a un nuevo aliado en la organización de la pelota.

Y como todo en la vida, esto también tiene su contraparte pues sería absurdo no decir que a pesar de todo Monterrey ha terminado siendo salvado por el jugador que más se ha cargado al equipo como lo es Nico Sánchez y que la baja producción de goles por parte de los hombres de arriba es una clara alerta de que algo está mal y eso debe de cambiar.

Hace un año, en el Apertura 2017, tuvimos un torneo casi perfecto. Rayados jugaba bien, se veía un conjunto demoledor y finalmente recibimos el golpe más duro en los últimos años. Ese desafortunado evento sigue repercutiendo hoy en cada uno de nosotros, que seguimos esperando por ver a este equipo tan poderoso levantar una copa que enmarque el verdadero nivel del actual plantel.

Pero así como esa temporada tan perfecta terminó siendo una pesadilla, hay que ir poco a poco con esta nueva, pues si algo ya nos debe de quedar más que claro es que el formato del futbol mexicano termina por ser una especie de pretemporada o juegos de aprendizaje de cara al verdadero torneo, aquel en el que sólo participan ocho equipos y en donde es realmente importante ganar los juegos.

No hay que perder la calma, este es un largo camino y sobre la falla se irá aprendiendo, especialmente cuando comienzas un nuevo proceso donde la mayor parte debe de cambiar el chip y volver a ajustarse a una nueva realidad.