Rayados del Monterrey: Y en un juego de Copa… la afición despertó

Por: César Casillas

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¿Quién diría que en un intrascendente juego de Copa se daría la reconciliación entre Rayados y su afición?

La victoria de La Pandilla contra Venados de Yucatán fue emotiva. El gol de Guillermo Madrigal en el minuto 95 los clasifica a octavos de final de la Copa MX, les permite avanzar en los primeros lugares y provoca una de las celebraciones de gol más emocionantes en los últimos años.

No fue solo el gol de último minuto. La afición festejó esa anotación porque se supo participe en esta remontada. Todo el segundo tiempo, desde el primer minuto, la afición apoyó, reventó al rival, presionó al portero Navarrete y al árbitro del encuentro.

Y a pesar de no llenar el Estadio BBVA, el aliento de la hinchada fue muy superior al de los juegos de Liga. El estadio ahora si pesó.

Los Venados de Yucatán vinieron a hacer su juego. Cuando se toparon con dos goles fortuitos se dedicaron a “hacer tiempo”, a patear al rival, a “quererlo ablandar”.

Poco a poco, estas actitudes del visitante (completamente válidas y entendibles) fueron despertando la furia de la afición.

Cuando el canterano Carlos Rodríguez consigue el gol del empate, la hinchada sabía que se podía ganar. Comenzó a abuchear cada pase de Venados, cada error, cada falta, cada exageración para perder minutos, cada saque de meta se-mi-len-to de su portero (incluso le gritaron puto, algo poco común en los estadios regiomontanos).

Esta presión seguramente influyó para que el árbitro diera cinco minutos de reposición, para que no marcara el gol de Venados cuando aquel disparo picó en la línea de meta. Eso es lo que se espera de una afición, que influya en el ánimo del partido, que se convierta en el jugador número 12.

El martes, en un juego de Copa, la afición lo entendió. Y tuvo su recompensa en el gol de Madrigal y el reconocimiento de Diego Alonso durante la conferencia de prensa.

Ojalá que lo que pasó el sábado contra Morelia quede como un mal recuerdo. Que la actitud de los jugadores no se apague en los últimos minutos, cuando llevan ventaja en el marcador.

Y espero que la afición repita lo de este martes. Esa presión al rival, ese constante abucheo al visitante, ese reclamo ante cada falta… ya comprobamos que funciona.

Me quedo con el gran espectáculo del hincha, el ímpetu de los jóvenes canteranos y el paulatino crecimiento de Guillermo Madrigal como referente de área. Que estos partidos de Copa MX sirvan para cicatrizar las heridas, unir a la afición y replicar este violento apoyo en los juegos de Liga.