Rayados del Monterrey: El examen trimestral de Diego Alonso

Por: César Casillas

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La derrota que los Rayados sufrieron a manos del Guadalajara los desnuda y evidencia como lo que en verdad son: un equipo con tres meses de conocer a su técnico.

Cuando Diego Alonso declaró su intención de jugar con un sistema hibrido, que combinara el pase a profundidad y el toque de balón en corto (dependiendo de si se tiene o no la pelota), nadie reparó en lo complaciente de esta declaración. Los resultados lo avalaban.

Pero el sábado, cuando un veloz Guadalajara los destrozó durante los últimos 30 minutos, los errores defensivos pusieron en evidencia este utópico estilo hibrido. La desesperación desactivó el peligro en el ataque rayado y los fantasmas regresaron a la tribuna.

¿Qué tan factible era que, después de 3 años de jugar bajo el sello de Antonio Mohamed, los Rayados asimilaran en 3 meses el estilo (completamente opuesto) de Diego Alonso?

Entonces, ¿Hubiera sido bien recibido un técnico similar a Mohamed? ¿Cuándo su juego gitano nos llevó a perder dos finales y a ser fácilmente dominados cuando algún rival se “encerraba”?

Sin embargo, estas cuestiones no limitan las expectativas de gran parte de la hinchada. Lo imposible tiene que hacerse real, solo porque la tribuna esta frustrada. Al diablo los tiempos de adaptación y la calidad de los rivales.

Rayados dejó de ser un equipo de fútbol para convertirse en una dependencia de gobierno obligada a dar trámite a la felicidad de los contribuyentes.

En lo personal, no veo con malos ojos la “exigencia” de la tribuna. Este ambiente enrarecido servirá para medir el carácter de los jugadores en el campo, del técnico y los directivos en las oficinas. ¿Se fortalecerán ante las críticas? Ojala sí. Por el bien de nuestros colores.

Pero, se viene encima el clásico, y con él, una maldición vigente. Las condiciones están determinadas desde el 10 de diciembre: Tigres tiene todo que ganar, Rayados todo que perder.

Si los universitarios pierden, no pasa nada, tienen la frase exacta para justificarlo todo. Si La Pandilla carga con la derrota, en una de esas hasta “ruedan cabezas”.

Hoy día, es complicado disfrutar del juego. Juguemos, pues, al “catastrofismo”: ¿Qué pasará si, en 5, 10 o 15 años, Rayados no es campeón? ¿Qué decidiríamos? ¿Dejaríamos de ser Rayados?

Yo no. Porque el Monterrey es más que fútbol, dinero, empresas y directivos. A ellos se les puede caer el negocio, a nosotros no se nos puede caer la institución.