El Clásico más triste de la historia

Por : Eduardo Shabot

Twitter : @EShabot17

Hace apenas dos clásicos, se jugaba la Final regia, una final que se trasladaba a fiesta para el futbol regiomontano. Un juego que esperamos que sucediera por mucho tiempo. Lamentablemente para los Rayados, como lo tenía que ser para alguna afición, ese clásico 115 se convertiría en el clásico más triste, sin embargo, en menos de un año todo cambio, pues en su edición 117, el derbi norteño tuvo el juego más triste en su historia para ambas aficiones. La pasión se salió de control.

Rodolfo Manuel Palomo Gámez fue agredido brutalmente en una batalla campal entre pseudo aficionados de Rayados y Tigres, éste siendo el peor de los casos. Además de cánticos violentos, confrontaciones y más agresiones fueron parte de un clásico que definitivamente se ha salido de control.

Afrontémoslo, al parecer en este país no se esta listo, en su mayoría, para saber recibir burlas y lo visto el día de ayer es producto de muchas cosas, entre ellas la cantidad de “carrilla” tras la final perdida por Monterrey, burlas que llegaron a cruzar la delgada línea que la separa de la agresión y finalmente llegamos en menos de un año a una situación que nos avergüenza a todos enormemente.

Que orgullosos nos sentíamos tanto Tigres como Rayados de portar nuestro escudo y que se hablara de nosotros. Del crecimiento en nuestro futbol, de nuestras contrataciones, la mejor afición, el mejor estadio de Latinoamérica. Hoy el sentimiento es totalmente distinto. Me da vergüenza ver las imágenes de lo sucedido y ver el escudo de Rayados. Saber que el futbol perdió y ganó la violencia es dolorosamente triste, pero verlo con el escudo de Monterrey lo hace mucho peor.

Me niego a que nosotros paguemos los platos rotos, son las barras quienes convierten esta bella rivalidad futbolística en más que una religión. ¿Quién se siente cómodo yendo a apoyar a su equipo de visitante hoy en día en nuestra Liga? Absolutamente nadie, las barras están terminando por quitarle lo familiar a este deporte. Su abolición debe de ser el primer gran paso en busca de un cambio tras lo sucedido.  

Finalmente, medios, deportistas e instituciones deben de entender la incapacidad de esta sociedad para recibir burlas. Lamentablemente no estamos listos para eso si se va a terminar trasladando a la agresión. Apoyemos, pero sin respaldar los slogans agresivos, las mantas burlonas y a las mismas barras, quienes, en muchas ocasiones, aprovechan el futbol para justificar el ataque convirtiéndose en criminales.

Hoy el futbol regiomontano se ve manchado de sangre por entes ajenos al deporte y a esta bellísima pasión. No fue la afición de Rayados contra la afición de tigres. Porque todos nosotros entendemos que esta pasión es dentro de la cancha. ¿Quién de nosotros no tiene un hermano, primo, amigo, papá, mamá, que es de Tigres? El verdadero aficionado Rayado respeta a los rivales como dice nuestro lema. Quienes aprovechan esto para atacar y violentar no es parte de nosotros, ellos NO SON LA AFICIÓN REGIOMONTANA.