Sigan contándola

No sé qué sensaciones le dejó a la mayoría de la afición rayada el triunfo de anoche, pero tenemos que reconocer que las conclusiones del partido de ayer son más que satisfactorias.

Teníamos ya tiempo sin ver a un Monterrey capaz de reponerse a la adversidad de un marcador y en esta semana ya lo vimos dos veces. Teníamos tiempo sin ver a un Monterrey que diera pelea aún teniendo un hombre menos en la cancha y en este último mes ya lo vimos 2 veces. Pero sobre todo, teníamos tiempo sin ver a un Monterrey que dentro de su “roster” tuviera jugadores con la capacidad de vestirse de héroes.

La entrega de Nico Sánchez en la cancha sumada a su capacidad de reacción y a su extraña pero brillante relación con el gol lo han convertido en el favorito de la afición, tanto que ya lo corean. “Rallardo” sudando la camiseta como si llevara años en el equipo y apareciendo cuando más se le necesita se está posicionando como uno de los consentidos de la afición. Y lo más inesperado de todo: los “niños héroes”, los jovencitos de rayados, Daniel, Carlos, Johan, Edson, Eric, Axel, no puedo dejar fuera a ninguno porque todos lo han dado todo, pero hay 3 que destacan por sus recientes actuaciones: Vásquez, Rodríguez y Lajud.

Los 3 destacados jóvenes han sido clave, cada uno aportando no solo intensidad, desgaste y amor a la camiseta, sino también dando actuaciones llenas de categoría y calidad, como si llevaran toda su vida jugando en primera división.

Tal parece que la idea de Alonso vas más hacia un equipo de intensidad, desgaste y entrega que logre encontrarse para crear en lo colectivo que hacia la idea de tener un equipo lleno de estrellas que se niegan a correr detrás del balón. Y en eso, al menos por ahora, coinciden técnico y aficionados.

No sé donde vaya a terminar la historia del Monterrey de Alonso, pero por lo pronto nos tiene en una final más y está vistiendo poco a poco de héroes a este Rayados.

Es difícil reponerse de un marcador en contra, es difícil reponerse de la expulsión de tu referente en la defensa, es difícil tener que levantarse a tirar penales después de que te empatan sobre la hora, es difícil tener que reponerse a tantas lesiones que han abrumado al equipo, pero es precisamente lo adverso de tantas situaciones lo que le da valor y un sabor extra la final próxima.

No ha sido fácil ni para el equipo ni para la afición, pero aquí estamos. La final número 4 en 3 años y medio de historia que tiene el BBVA, a un partido de poder levantar la 2da copa en menos de 1 año. En todos lados se extrañaron de ver el estadio vacío, de ver al equipo cabizbajo, ha habido dudas y rumores; pero mientras algunos nos dieron por muertos aquí está La Pandilla, en una final más. Y sigan contándola como quieran.