Te Odio, Estadio

Por : Eduardo Shabot

Twitter : @EShabot17

Te odio, Estadio, te odio no por lo que eres, sino por lo que representas, te odio porque cada gran recuerdo que trato de tener sobre Rayados en casa se desvanece por aquellos fracasos, te odio porque a pesar de tu grandeza y belleza el sólo mirarte me genera impotencia y frustración, te odio porque sin tener la intención nos has dividido. 

 

Pero no es tu culpa. Tu objetivo fue darle a la afición rayada el inmueble que se merece, el mejor de Latinoamérica. Tu intención fue brindarle mayor comodidad a mayor número de aficionados y mostrarlo a nivel internacional. No es tu culpa, es la de un equipo que en los momentos importantes se cae a pedazos. 

 

Si repasamos tu historia en apenas 3 años de vida es riquísima. 2 finales de Liga varonil, 2 finales de Copa, 1 de Liga femenil y 1 Sub-17. Has sido un gran hogar en este corto tiempo, pero los resultados finales no me permiten encariñarme como lo hice con nuestra antigua casa.

 

Repito, no es tu culpa. Es la de un club que por momentos ha abandonado a su afición, un club que no permite decorar y motivar a los jugadores por miedo a una multa, una directiva que pese a los malos resultados no logra concretar un fichaje que tranquilice al aficionado y que sigue esperando que él mismo pague cantidades abismales por ver a un equipo que está tan lastimado mentalmente como su afición, un equipo que ya se muere de nada, que mínimo en esta última final se veía sumamente ausente. Pareciera que la presión por no perder en casa ahora le juega en contra a esta Pandilla. 

 

Es cierto, la final contra Tigres rompió muchas cosas. La desesperación de la afición es mucho mayor por tantas razones totalmente justas. Hicimos un torneo perfecto y la conclusión fue la derrota más dolorosa tal vez de la historia de este equipo. Definitivamente ver a tantos equipos visitantes levantar la Copa incrementan mis ganas de no verte más.  

 

Gracias también Estadio, por tratar de unir a más personas dentro de ti, pero lamentablemente pasamos de tener un inmueble apasionado en su totalidad, con 35,000 fanáticos locos por ir a ver al equipo, por alentar y lleno de recuerdos imborrables, a tener un recinto turístico, un estadio al que la gente visita en gran medida por la experiencia de haber entrado y sentarse sin más. Lamentablemente tu gran tamaño no intimida como lo hacia el Tec pero nuevamente, no es tu culpa. 

 

Finalmente quiero decirte que no te preocupes. Bien dicen que del odio al amor hay un paso y en el momento en el que pasemos por este bache inmenso y podamos darle un cierre triunfal a esta historia, podré anteponer ese bello recuerdo sobre los que ahora inundan mi mente cada vez que te veo, 

porque, aunque esté molesto, frustrado y desesperado por no decir más, no puedo dejar de soñar con ese momento en el que por fin levantemos la copa juntos.