La irracionalidad del futbol

Por : Eduardo Shabot

Twitter : @EShabot17

El futbol es impredecible, de eso no hay duda. Es un deporte que te permite sentir que puedes ser el mejor sin tener argumentos para serlo; tal vez con menor capacidad económica, jugadores no tan espectaculares o con objetivos mucho menos atractivos que el rival, por noventa minutos tienes siempre la posibilidad de ganar.

Es esa incertidumbre que inunda al futbol la misma que provoca emociones tan extremas en cada encuentro y que llena de ilusión el corazón de cada aficionado temporada tras temporada, pues a veces no se encuentran razones lógicas para entender el resultado de un equipo, pero es esa irracionalidad del deporte la que lo vuelve tan esperanzador y tan emocionante a la vez.

Hace apenas un año, en el Apertura 2017, Rayados había conseguido realizar un torneo espectacular; en 17 jornadas sumó 11 victorias, 4 empates (3 de estos como visitante) y tan solo 2 derrotas frente a equipos en el papel inferiores, en donde se decidió darle descanso a gran parte del plantel titular para finalmente sumar 37 puntos y afianzarse como líder de la competencia.

La Liguilla premió el esfuerzo a lo largo del certamen y puso en el camino de La Pandilla a escuadras como Atlas (6-2 global) y Morelia (5-0 global), por lo que el equipo no fue realmente obligado a mostrar su mejor futbol y aprovechó muchos errores contrarios para llegar como favorito a la Final.

La ida se jugó en cancha de Tigres en lo que pareció ser un buen partido por parte del cuadro rayado, sin embargo, lo visto en el partido de vuelta dejó un sentimiento indescriptible y terminó por mostrar a un equipo diferente al que habíamos visto a lo largo de 21 partidos anteriores.

Monterrey no supo aprovechar una ventaja inicial y después se mostró incompetente para resurgir y jugar con la pelota en los pies, sin estar acostumbrado a ello. Rayados no supo que hacer y terminó por perder el partido más importante de los últimos años quitándole todo valor a lo realizado a lo largo de la campaña.

El balón siguió rodando y ahora parece que la historia se voltea. Esta temporada el equipo se mostró sin idea en la mayoría de los partidos, muchos de estos salvados por diferentes hombres, en la mayoría de los casos, Nico Sánchez; a pesar de haber sumado 30 puntos, la afición no se mostraba satisfecha y mucho menos ilusionada con el futbol que el equipo estaba desempeñando (bastó con ver la final de Copa contra Cruz Azul para aceptar la inoperancia del equipo en ese momento).

Pero como el futbol muchas veces no tiene sentido, llegó la Liguilla y el equipo mostró una cara muy diferente a la vista a lo largo del torneo; en esta ocasión para bien. Los dos juegos frente a Santos dejaron a todo el público eufórico y la ilusión de levantar la copa vuelve a escalar niveles poco a poco, pues el cambio visto en el desempeño e ideas de juego del equipo en los últimos encuentros, aunado a la baja presión por no ser favorito, le da argumentos a este equipo para crecer y demostrar en el momento importante que a veces no es tan importante como llegas, sino como logras mantenerte.