Rasguñar puntos y prender veladoras

Por César Casillas.
Una semana más y siguen las dudas en los Rayados de Diego Alonso. El agónico triunfo del viernes,
contra Morelia, emociona pero no convence; les pone mute a las críticas pero no tranquiliza.
Esta agridulce sensación de “ganar sin convencer”, se suma a la de tener un centro delantero que
falla el doble de lo que anota.
Rogelio Funes Mori da “una de cal por otra de arena”, provocando incertidumbre en la tribuna e
incredulidad ante sus números de goleo. Por otra parte, Dorlan Pabón no hace justicia a su
condición de ídolo. Su peso en la cancha es relativo, caprichoso, y la banca parece su destino
inmediato.
¿Qué tanta responsabilidad tiene Diego Alonso en la falta de contundencia de su equipo?
Definitivamente tiene parte de culpa, aunque el principal problema parece recaer en aceptar
jugadores que no encajan en el estilo de juego que pretende.
La falta de contundencia en momentos claves fue el verdugo del espectacular estilo de juego de
Antonio Mohamed. Ahora, Diego Alonso padece la misma inconsistencia de sus delanteros.
Desde la “Era Mohamed”, Rayados “malabarea” con estos jugadores ante la resistencia de
malbaratarlos en el mercado y el miedo a equivocarse en sus reemplazos. La directiva albiazul aun
no recoge los dulces frutos de la continuidad; mientras tanto, torea los reclamos, aprieta el rosario
entre las manos, y respira aliviado cuando llegan estos goles de último minuto.
El siguiente partido contra Toluca es clave, como todos; de alto riesgo, como siempre. Mientras
Rayados haga lo “estrictamente indispensable” dentro del campo, la afición seguirá sufriendo
partidos cardiacos, gitanos.
Mientras no se consiga la “fórmula alquímica” para hacer jugar juntos a Rodolfo Pizarro y “Maxi”
Meza, y no se tenga la seguridad de un buen pase de Dorlan, o un remate efectivo de Funes Mori,
la única esperanza recae en Vincent Janssen.
Eso y prender veladoras es lo mismo.

Twitter: @cesarcasillas_