La paciencia tibetana de los Rayados en los noventas

Por César Casillas.

El viernes pasado, por ahí del minuto 5 en el juego contra Santos, recordé esa angustiosa sensación infantil de ver por televisión un juego de los Rayados, como visitante, en la década de los 90’s.
En el Apertura 2019, con un saldo de 3 derrotas y 3 victorias, los Rayados del Monterrey navegan entre la mediocridad, algunos chispazos de talento y la incertidumbre en el planteamiento del técnico. En los 90’s, esto era común. No se medían los resultados semana a semana, no existía el termómetro social de las redes digitales y el único referente de éxito o fracaso era el marcador de los 2 Clásicos Regios durante el año. La parte media de la tabla era bien tolerada por los pacientes hinchas rayados, sobretodo porque la parte baja le pertenecía a los Tigres.

La aburrida continuidad.
La insatisfacción actual es producto de la alta competencia, la presión en la tribuna es el resultado de las altas expectativas; son las incomodidades de tener un equipo competitivo.
Los Rayados de los noventas no soñábamos con un estadio como el BBVA, contrataciones millonarias, ni las posibilidades reales de campeonar. La obligación era ganar los clásicos y, si se podía, clasificar a liguilla.

Hoy no es así, y creo que la directiva lo sabe. La fuerte inversión en contrataciones y la frialdad con que respaldan el proyecto de Diego Alonso; nos demuestra que tratan (lo cual no es garantía de éxito) de aprender de sus errores.

La continuidad y la fuerte inversión en talento son el camino más seguro hacia el triunfo. No es saludable evaluar y castigar cada semana, también hay que disfrutar y valorar lo que se tiene… pregúntenle a cualquier Rayado de los noventas y les dirá que tenemos mucho.

Twitter: @cesarcasillas_